Pacientes de cáncer sufren la indiferencia del Instituto Provincial

Pacientes de cáncer de Jujuy, quienes deben penar por lograr un turno para ser atendidos, sufren la indolencia e indiferencia del responsable de hacer algo por ellos, desde el denominado Instituto Provincial del Cáncer, ubicado sobre calle Güemes 1351, frente al hospital Pablo Soria.

El ginecólogo Carlos Ibarra, cuya gestión en el Instituto de Seguros de Jujuy será recordada como una de las más insípidas de la era Morales, ocupa actualmente un sillón que, al parecer, es sumamente cómodo y que además le quedaría un poco grande.

“Faltan medicamentos básicos, como el tramadol, y cuando le vamos a preguntar a Ibarra nos dice que `no está en mis manos resolver esto’. Entonces, ¿para qué está?”, dijeron, no sin cierto dejo de resignación, dos familiares de pacientes con cáncer.

“En el área de cuidados paliativos hay dos verdaderos ángeles –una médica y una enfermera- que trabajan en un pequeño consultorio en el hospital Pablo Soria, pero Ibarra no hace nada, no gestiona, no nos da respuesta de ningún tipo. Lo vemos seguido tomando café en la confitería de la esquina de Güemes y Coronel Puch”, indicaron.

“Debe estar ocupado atendiendo su consultorio privado el doctor Ibarra, porque llega a las 8 y se va a las 11. Cuando vamos a golpearle la puerta del Instituto Provincial del Cáncer, hasta la secretaria ya se está yendo, apurada, diciéndonos que volvamos al otro día, cuando en realidad al otro día quizá sea demasiado tarde, quizá al otro día estemos en el velorio”, manifestaron finalmente.

El tema de la gestión del servicio de salud a pacientes con cáncer y paliativos, es una papa caliente que podría estallar en cualquier momento en manos de las autoridades.